a. santas

doce sacos de cal, de nuevo

doce sacos de cal sobre tus carnes prietas,

cubriéndote del frío y la refriega,

no importa si te cubren de todo, pues ya muerto

tú yaces en el olvido de un solar relleno.

también cubre el cemento el recuerdo robado,

las malvadas acciones de un agente de negro,

también te cubre a tí la ignominia pasada,

la muerte en los talones persiguiendo todo.

no importa que la moto ya te ocupe la vida,

no te debe importar que otro te la lleve,

tu, en la noche triste del desalojo

encontraste la daga, policía corrupto,

y yaces en el suelo.



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