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Madre es Amor

“… Las madres son amor, no razón, son sensibilidad exquisita y dolor inconsolable … Toda madre debería llamarse Maravilla”. (José Martí) “Madre es Amor” Otrora noche la que un día, después de un “dolor inconsolable”, dentro de ti, ¡prodigiosa “Maravilla”!, la luz vivió por vez primera en gimientes y tiernos ojos … Hoy la aurora está de feria. ¡De sollozos se colma el día! Unos se apresuran al mercado en busca de la mejor de las dádivas. Otros, el ramo, de la florería, al sepulcro enlutados tributan. Los más, canturrean sus plegarias en ritual de adoración a la creación. No es un día más, es el investido día, después de muchas tribulaciones, para honrar la simiente de la savia. Para algunos ¡Eva!, la de todos, para otros ¡María!, Reina de los cielos, para todos, la que gestó en su entrañas y cultivó con prolijo cuido todo cuanto fuimos y seremos … ¡Mamá, Madre, Ma., Mamita …! En éste o el más genial dialecto, la voz en verbo se confunde y, del pecho fluyen las ofrendas … ¡Día de juntarse!, la estirpe; uno tras otro sucesor, en ingénito enlace armonizan. Ríen, danzan, cantan, lloran, rezan, ¡velas encienden entre inciensos de añoranzas! ¡Cuántas maneras disímiles! Mas, en todas suscita el mismo natural sentimiento: ¡En tus hijos, Mamá, sus células son tu espacio! ¡Fuera de ti, Mamá, tu universo es su existencia! Y es que, “las madres son amor, no razón”; ternura, no calor; dulzura, no sostén; iris, no un color. Son más que la flor: la tierra. Más que tierra: la esperanza. Más que esperanza: la gloria y, ¡de glorias está deseoso el mundo! Las madres, vivas o muertas, nada tienen, todo lo dan, porque aun cuando su tibio seno no está para dar amparo, su recuerdo da el sosiego y, con colosal pasión, se siente el total alivio … Este día, ¡de la Madre el día!, recibe,¡OH Mamá!, el amor que sin reservas das sin pensar a tus retoños. Recibe lo que vive en tus hijos, que eres tú, solo tú y tu excelso desarraigo. Recibe un ósculo de tu albor en tu incólume encanto. Recibe el aroma distintivo de tu perfumada esencia. Recibe, libres las alas, alba paloma en tu regazo, tal libres pulsan, resplandecen, los hados en el cielo, en su perenne andar de fondo … Recibe un TE QUIERO, Sordo, mudo, ciego, eterno … ¡FELICIDADES MAMÁ! (Autor: Prudencio) (Mayo del 2010)


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