Técnicas de concentración para escritores dispersos (I)

Técnicas de concentración para escritores dispersos (I)Para dar con el nombre exacto de las cosas, como decía Juan Ramón Jiménez, no basta con sentarse frente al ordenador durante horas, es necesario conseguir un nivel de concentración total, empaparse de lo que se está haciendo y dejar que las palabras aparezcan y fluyan de forma efectiva.

Ese sería el estado ideal para cualquiera que desee llevar una carrera como escritor: poder sentarse durante muchas horas frente a un texto y vivir sólo en esa página, en ese discurso, en esas palabras. Sin embargo, la dificultad para concentrarse es uno de los problemas más comunes entre los apasionados de la escritura.

Si estás teniendo problemas para centrarte sólo en tu libro y no sabes cómo enmendarlo, quizá te sirva este artículo (¡Ojalá!).

A qué se le llama concentración

Hablar de concentración en estos tiempos que corren es vital. Atravesamos un período histórico que se caracteriza por una sobreabundancia de estímulos externos que vuelven nuestra vida sumamente frenética e inestable. Para evitar que estos estímulos nos lleven de un tema al siguiente y de ahí a otro, y que deriven en que nos veamos inmersos en una avalancha de información innecesaria y poco útil, es fundamental mantener a salvo nuestro criterio y mejorar nuestra concentración. De este modo podremos aferrarnos a lo que estamos haciendo y rechazar el ruido que nos asalta tanto desde nuestros teléfonos móviles, nuestras tabletas y demás dispositivos electrónicos como desde el mundo real.

Pero ¿a qué le llamamos concentración? La concentración mental es un estado psíquico que podemos alcanzar de forma voluntaria y que nos asegura una mayor productividad y eficiencia en lo que estamos haciendo. Cuando nos concentramos nos sentimos satisfechos de nuestro rendimiento y esto deriva en una sensación de bienestar completa. Cuando nos concentramos somos capaces de destinar toda nuestra atención a una sola actividad, la que estamos realizando en este momento, rechazando todos aquellos estímulos externos que puedan sacarnos de ella.

Las principales sensaciones que tenemos cuando estamos concentrados son de armonía integral: nuestros músculos se encuentran relajados y la sangre fluye normalmente por nuestro cuerpo; nuestra respiración es más lenta y cada inspiración nos oxigena con éxito gracias al estado de distensión en la que se encuentra nuestro organismo. Además, y esto es sin duda lo más importante, la concentración nos permite disfrutar profundamente de lo que hacemos, al evitar que centremos nuestra atención en las expectativas que existen en torno al trabajo que estamos realizando y la focalicemos en estar en este preciso instante, mientras escribo la palabra ‘instante’.

Técnicas de concentración para escritores dispersos (I)

Causas de la deficiencia de atención

Aunque la concentración es fundamental para realizar cualquier actividad intelectual, no todas las personas consiguen concentrarse con la misma facilidad. Existen no sólo patologías que vulneran nuestra capacidad de concentración, sino también estados emocionales que nos bloquean para alcanzar este proceso psíquico.

Algunas de las patologías más comunes que perjudican nuestra concentración mental son trastornos de diversos tipos, como el síndrome que se conoce como trastorno por déficit de atención con hiperactividad, que aunque suele vincularse a la infancia, también se encuentra presente en la vida de muchísimos adultos. En estos casos es conveniente trabajar en actividades que nos ayuden a canalizar dicha energía para conseguir un mayor control sobre nuestro cuerpo para poder hacer un uso adecuado de él.

Los malos hábitos también merman nuestra capacidad de concentración; entiéndase en este punto el abuso de sustancias tóxicas, la mala alimentación, el mal dormir y todas aquellas costumbres que colaboren con el deterioro de nuestras funciones mentales y vitales.

A su vez, en muchos casos, la incapacidad para concentrarnos responde a una falta de motivación que suele aparecer cuando lo que debemos hacer no nos interesa o cuando estamos deseando hacer otra cosa. En este caso quizá deberíamos replantearnos nuestra vocación o redescubrir la pasión en lo que estamos haciendo.

Por último, cuando estamos atravesando una situación emocional delicada es probable que nuestra capacidad de concentración disminuya rotundamente. Nuestro estado anímico nos lleva a focalizar nuestra atención en los temas que nos preocupan y a rendir menos en la actividad que estamos realizando. Podría ser una solución exteriorizar nuestras emociones en torno al problema que nos tiene ansiosos para liberar esa tensión y conseguir reencausar las prioridades de nuestro razonamiento.

Técnicas de concentración para escritores dispersos (I)

 

¿Tienes dificultad para concentrarte?

Debemos tener muy presente que cuanto más nos concentramos al hacer algo, mejores resultados obtendremos. Un estudiante que se abstrae para aprender, posiblemente tenga más facilidad para recordar y organizar los temas aprendidos que uno que mientras está estudiando no haga otra cosa que mirar el reloj y desear que el tiempo pase rápido para saltar a otra actividad.

Cuando éramos niños nos repetían muchísimo la frase “tienes que concentrarte” y posiblemente hayamos comprendido que si prestábamos atención a lo que estábamos haciendo nos resultaba más sencillo el aprendizaje; pero con el paso del tiempo hemos ido olvidando su importancia. La prueba de ello es una sociedad que cada vez necesita de mayores estímulos para vivir y sentirse plena (cosa que nunca consigue, irónicamente, porque jamás se concentra en nada). No es raro ir al cine y ver a todas las personas tuiteando, enviando mensajes desde sus teléfonos móviles o conversando con el que tienen al lado: incapaces de meterse en la película y disfrutar de ese momento.

Cada vez nos resulta más difícil concentrarnos porque tenemos más herramientas a nuestra disposición que nos distraen. Por eso es fundamental que nos detengamos y busquemos la forma de focalizar correctamente nuestra energía para ser más felices.

Es necesario aclarar que la distracción no siempre es dañina. Quiero decir; si estamos intentando leer una novela y nos sentimos ansiosos y chequeamos constantemente el teléfono y de pronto nos ponemos a leer en la pantalla sobre un tema que nos interesa muchísimo, no es que estemos exactamente perdiendo el tiempo, pero sí estaremos distrayéndonos de lo que deseábamos hacer y, posiblemente, sentiremos una cierta insatisfacción por no haber concluido lo que nos habíamos propuesto.

A veces ni siquiera nos damos cuenta que nos hemos distraído porque llevamos un ritmo alocado y tenemos una larga lista de cosas que deseamos hacer pero sentimos que el tiempo no nos alcanza. Aquí tenemos otro problema: generalmente nuestra dificultad no es la falta de tiempo físico sino el mal uso que hacemos de él (debido a esos miles de minutos que perdemos absortos en nuestras distracciones, por irónico que resulte). Por eso, es tan importante destinar nuestro tiempo para cada cosa que deseamos hacer y concentrarnos en lo que hacemos en cada instante.

Existen muchas formas de colaborar con la recuperación de nuestra concentración. Realizar una actividad física que exija una cierta destreza puede ser una buena forma de intentar romper con esta tendencia moderna a vivir en mil cosas sin posarnos en ninguna. La lectura, sin duda, puede ser otra excelente forma de potenciar nuestra atención; sin embargo no cualquier lectura, sino una en la que sólo leamos, en que nos transportemos, en la que consigamos relajarnos y disfrutar verdaderamente de ese instante sin estar pensando en todo lo que tenemos que hacer o lo que hemos dejado de lado para sentarnos a leer. Por otro lado, la meditación puede ser otra buenísima forma de concentrarnos, porque estimula la producción de ciertas ondas de nuestro cerebro que se vinculan con la creatividad, la relajación y el incremento de la memoria, fundamentales para mejorar nuestra concentración.

¿Tienes dificultad para concentrarte en la escritura? No te pierdas la segunda parte de este texto en el que hablaremos sobre algunas técnicas útiles para mejorar nuestra concentración al escribir.

Técnicas de concentración para escritores dispersos (I)

Comentarios2

  • Rapsodico

    Muy buen artículo, Tes. Esa capacidad de concentración que disminuye gravemente por las características de la sociedad en la que vivimos, es un serio problema que deberíamos plantearnos y darle solución. He tomado buena nota de todo. Un abrazo.

  • Juan Pablo Amador

    Gracias Tes. Como siempre (y cada día) un excelente texto, ansío leer la segunda entrega, ya que es bien cierto que nos distraemos con cualquier cosa hoy en día, supongo que influyen muchísimo los medios y el ritmo de vida actual. Qué más quisiera uno que estar en la Toscana, alejado de todo vicio y comodidad tecnológicos, pero eso es pedir demasiado, hay que buscar la forma de encontrar esa musa perdida en el tiempo presente, darnos un momento exclusivo para nosotros y nuestros proyectos, aprender a ser disciplinados y respetar cada horario. Yo por ejemplo, tengo el mal hábito de escribir por las noches escuchando música para la inteligencia emocional, me ha dado buenos resultados en la escritura porque no tengo ninguna distracción, el problema es que duermo muy poco y al día siguiente en el trabajo estoy mitad despierto y mitad en estado "zombi". Además creo que mi cuerpo en algún momento comenzará a reclamarme por llevarlo a ese estado. Creo que debo encontrar un equilibrio.
    Me gustan mucho tus aportes Tes. Muchas Gracias de nuevo por estar siempre aquí con nosotros.
    Te mando un abrazo.



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