Amores perros

Amores perros

No hay palabras que nos ayuden a explicar lo que sentimos por esos seres que forman nuestro círculo más íntimo. Incluso puede que la mayoría de las personas que conforman el entorno en el que nos movemos no lleguen a comprender de dónde surge nuestro afecto y la necesidad de esos animalitos, pero es así.

La relación que establecemos con las mal llamadas mascotas (perros, gatos, conejos, hormigas y pájaros que se detienen en nuestro jardín) sin duda es algo que nos marca para siempre, una experiencia de la que no se vuelve y que nos ayuda a mejorar como personas y a centrar nuestra vida ya no alrededor de nosotros mismos exclusivamente.

Rita y Fabián Casas

Mientras me disponía a redactar este texto me encontré con un artículo precioso del escritor Fabián Casas que me encantaría que leyeran; les aseguro que es imperdible.

En él Fabián cuenta su relación con Rita, una border collie que le cambió la vida, y va narrando ese proceso de transformación que se produce en una persona cuando establece lazos cercanos con seres de otras especies.

Y es que cuando esto sucede y descubrimos nuestra necesidad de cuidarlos y de ser para ellos una familia, algo cambia en nuestro interior que lleva a que incluso modifiquemos nuestro entorno y nuestra rutina a fin de darles a esos seres maravillosos todo aquello que creemos necesitan para estar a gusto.

No hay más que decir, en este enlace pueden leerlo ustedes mismos.

Amores perros

El tiempo cíclico

Cuando éramos chicos creíamos que la vida consistía en una serie de logros que iríamos alcanzando a medida que nos fuéramos haciendo mayores, logros que se verían afectados por nuestra forma de entender las cosas a cada edad.

Sin embargo, en ese andar llega un momento en el que caemos en la cuenta de que nada es lo que parece y que en verdad las mayores certezas y cosas valiosas de nuestra existencia no están ligadas al tiempo sino al espacio que habitamos y en comunión con las personas con las que compartimos dicha existencia. Casas expresa algo que me ha parecido alucinante y que deseo compartir con ustedes. Dice:

Amores perros

«Nuestros» animales aparecen en nuestra obra

Cortázar amaba a los gatos y ellos aparecen por todas sus obras y es que nuestros compañeros se hacen presentes en nuestras letras de una forma que no podemos explicarlo; incluso me atrevería a decir que antes de que nosotros decidamos compartir nuestra vida con ellos, ellos ya nos han escogido, puede que de otro espacio.

Los animales son mucho más perceptivos que las personas y entienden mucho más la vida que nosotros. Hace unos cinco años escribí un relato en el que mencionaba a Lula a quien todavía no conocía, recién la adoptaría años más tarde. Un día, no hace mucho tiempo, mientras me encontraba releyendo ese cuento me encontré inexplicablemente con ella, ahí había estado aguardándome, llamándome quizás. La consciencia de ese hecho me cambió la vida para siempre, porque comprendí que esa relación de algún modo estaba determinada, que Lula había venido a mí antes de que yo supiera quién era.

Pero para no continuar en el terreno de lo personal, lo cual a muchos de ustedes puede resultarles aburrido, volveremos a la relación que los autores crean con sus mascotas. Esos lazos indelebles son más fuertes que la palabra y posiblemente sean la única forma de conversación en la que como autores no necesitemos prestar atención a la sintaxis o a la exactitud de los términos escogidos.

A lo largo de la historia de toda la literatura podemos encontrarnos con muchísimos escritores que han tenido preciosas relaciones con animales; es probable que colabore con esto esa necesidad de estar en contacto con nuestros sentimientos, pues sin eso es casi imposible crear empatía con otros seres vivos.

Amores perros

Escritores y perros famosos

Víctor Hugo, el autor de «El último día de un condenado a muerte«, entre otra cantidad de buenos títulos, era un apasionado de la vida de los perros y de hecho compartió muchos años de su vida junto a un galgo que llevaba el nombre de Lux. Víctor estaba convencido de que Lux representaba la encarnación de un amigo suyo que había muerto en un incendio y hasta le había preparado un asiento en la mesa familiar, como si de otro ser humano se tratara.

Por su parte, el increíble poeta anglosajón Lord Byron, tenía una relación muy importante con un perro, al que llamaba Boatswain, cuyo significado es «contramaestre». El autor lo consideraba el «fénix de los cuadrúpedos caninos» y su muerte significó un fuerte golpe para él; de hecho le escribió un epitafio en el que despedía a aquel que había poseído la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia y todas las virtudes del ser humano pero ninguno de sus vicios.

Otros autores que tuvieron relaciones especiales con perros fueron Thomas Hardy, que vivía con un Fox Terrier llamado Wessex, con quien lo unía una intensa relación y de quien decía era fiel e inquebrantable, y Emily Brontë, muy unida a Keeper, un enorme mastín a quien en el barrio conocían como «León» dado su tamaño y del que Emily estaba profundamente enamorada.

Amores perros

Nuestra vida y la vida de nuestros amigos

Como decía al principio y como bien lo expresa Casas, la vida compartida con un animal te cambia profundamente. No puedes continuar siendo la misma persona; incluso esa cercanía te enseña muchas cosas de ti mismo que no eras capaz de entender, sobre todo tu capacidad de atención, de amor y de entrega.

Hace unos días alguien me dijo que las personas que jamás habían vivido con un animalito tenían una parte de ellas dormida, como en letargo, y estoy segura de que es así. Lo que aprendemos, crecemos y experimentamos al acercarnos y amar a estos increíbles bichitos no puede ser explicado a través de las palabras, ni siquiera en las grandes obras literarias. Entonces, podemos decir que la literatura no lo es todo, sólo entonces.

Nuestra vida cambia al entrar en contacto con los animales en la misma medida que la de ellos se ve modificada por nuestra forma de ser y nuestros hábitos por eso, nada mejor para conocer a una persona que saber cuál es su relación con los animales que forman parte de su familia.

Amores perros

Comentarios1

  • Pruden

    Qué voy a decirte cuando este mi enano bicolor, mi seguidor más fiel, conoce todos y cada uno de mis pasos; me vigila tras las puertas, distingue si me he calzado para el paseo y simula no enterarse cuando al fin salgo, pero con otras intenciones... Me quiere y me perdona con esa facilidad y esa elegancia de quien de veras AMA...
    Gracias por la preciosa rememoranza que nos has brindado Téxil



Debes estar [email protected] para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.