📚 Colección A las mujeres
Dolores, sentiste el dolor de tu raza cuando veías el abandono del hombre la soledad y tristeza del campo porque el dolor tiene rostro moreno y la piel agrietada surcos en el alma. La mies del trigo es un dolor de pan amargo y lejano, Dolores Cacuango el dolor te libera y las cadenas ceden ante el genio de tu sangre indígena, reflexiva y heroica tu lucidez libertaria y épica nos anuncia la inminente lucha y el nacimiento de la mañana. Dolores de voz huracanada el páramo es tu reino y tu consigna arrastras tus palabras cual arado que remueve la tiranía demencial del terrateniente y su yugo. Los Ándes duelen, Dolores, el cóndor se extingue con dolor entre las cumbres rocosas de la eternidad. Dolores, ya tu palabra recoge frutos baja hasta los valles se repite entre los ecos de los muros distribuye esperanza entre los tímpanos reparte tambores y bocinas entre las sombras alumbra a las luces en las frentes. Dolores, el espíritu de la Pachamama es contigo entre la chamiza y el agua pura y fría no te has ido aún, madre dolida tu alma vaga por los mares de cebada vive entre la flor de la papa descansa, por siempre,en los palacios del trigo.
