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Marita Troiano



Soy un caballo



Soy un caballo
Indómito impenitente
Un caballo cierto inverosímil
Haciendo mía una carrera delirante
Insolentando cábalas
Estrechando mis crines con tormentas
Rompiéndome los cascos entre piedras
Perdido el norte
Por una memoria roja y asombrada
Surcando praderas con huellas de patas empolvadas
y mi estiércol
signado por la hierba
con ríos de sudor sin cauces
Regando espigas muertas

Soy un caballo
Con sensación de brasas en el cuerpo
Que degüella al viento con el cuello
Vibrando a cada paso
Con un furor extraño
Con ese olor a lejanías
Con aquel lujo inútil de tener la sangre hirviendo

Y vivo un vértigo perpetuo
Derrocho violentamente adrenalina
Amo el sol
Y soy amante ciego de aguaceros
Del relámpago y la brisa
Me muevo ardiendo bajo este vientre azul
tan cóncavo y perfecto

Soy un caballo
Una rara suerte de huracán cayendo por el suelo
y levántandome
Bordeando abismos
Ventilando ironías
Un caballo que ama con estrépito
Sin adormecer instintos
Un caballo que espera finalmente
Una metamorfosis dura hacia la nada
Y un galope sereno hacia el silencio

Voy hiriendo mis ancas
Sin sangre ni anestesias
Lamiendo mis heridas
Con escrupulosa exactitud
Sufriendo una agonía casi humana
Mientras que en instintivo gesto
Mastico yerbas secas
Mecidas de este a oeste
Y voy errante y voy errando
Altivo en mi locura
Sudando gastándome
Pasando apresurado por orillas siempre eternas
Sumiéndome gigante en el misterio

Sin frenos ni riendas ni destino
Mi andar se torna recio
Las espinas del camino son espuelas
Sin par me vuelvo eléctrico
E indecisas mis orejas no escuchan mas al trueno
mis ojos condolidos agravan su mirada
Sin medir riesgos en los desfiladeros

Y se hace piel el pelo
Cuando comprendo que
Soy apenas un cuadrúpedo en silencio
Alucinando una confusa majestad
de mi sombra sin un reino

Y están presentes
curvadas flautas de bambú
en circulo perfecto

Mi rumbo está perdido
Mi norte yace muerto
Atravieso a ciegas una alfombra trajinada
por los otros Y mis marcas que son nada
se quedan prisioneras de un desierto
Vadeo un río y
Y nada mas parece que yo estuviera huyendo
De mi sombra de mis vicios
Y de pronto un relincho quebrando este silencio
Bajo el manto que hice mío y que me abriga
A mi tan grande tan blanco tan mojado
Y a la mañana no soy mas que evocación de
un frívolo placer
Un zoológico secreto de alquimistas
El sustento de alguna tarde de buitres
con anemia
O el objeto del deseo de potrancas
confundidas en corrales con su celo

Soy un caballo triste
Mezclado con sigilo
con extrañas variedades de huesos
de animales muertos de hace tiempo
Mimetizando un cuerpo largo y tenso
Con infinitas carreteras
con los frutales colores de un semáforo
O con la estúpida altivez de rascacielos

Hay ironía en mi pellejo
Hay dolor en mis temblores
Hay orgullo y junto a mi hay ángeles y espectros

Soy un caballo solo
Tal vez triunfante tal vez vencido
Con los músculos de piedra esqueleto de hierro
y el corazón de carne
Sin un corral
Sin amos
Corriendo desbocado una sorda carrera
Porque una noche hace ya un tiempo
Bebí de un manantial sagrado
Y comprendí que esa carrera loca
Era una forma venerable de morir.