www.Poemas-del-Alma.com


Rubťn DarŪo



T√ļ y yo

I

Yo vi un ave
que s√ľave
sus cantares
entonó
y voló...

Y a lo lejos,
los reflejos
de la luna en alta cumbre
que, argentando las espumas
ba√Īaba de luz sus plumas
de tis√ļ...
¬°y eras t√ļ!

Y vi un alma
que, sin calma,
sus amores
cantaba en tristes rumores;
y su ser
conmover
a las rocas parecía;
miró la azul lejanía...
tendió la vista anhelante,
suspiró, y cantando amante
prosiguió...
¬°y era
yo!

II

¬ŅViste
triste
sol?

Tan triste
como él,
¬°sufro
mucho
yo!

Yo en una
doncella
mi estrella
miré...
Y dile,
amante,
constante
fe.

Pero ingrata
olvidóme,
y no sabe
que padezco
cual no puede
nunca, nunca
comprender...
¬°Que mi pecho
no suspira,
ni mi lira
tiene acordes
de placer!

Yo vi en la noche
pl√°cida luna
que en la laguna
se retrató;
y vi una nube,
que all√° en el cielo,
con denso velo
la obscureció.

Yo vi a la aurora,
ba√Īada en rosa,
dorar la hermosa
faz de la mar...
Y vi los rayos
de un sol ardiente
que rudamente
borraron luego,
con rojo fuego,
su bella faz...

Así vi que bella
naciera en un día,
con dulce alegría,
la aurora luciente
de un pl√°cido amor;

¬°mas hoy yo contemplo,
no m√°s en mi vida,
de negro vestida,
la estatua tremenda
de amargo dolor!

¡Hoy sólo me complace
oír la queja amarga,
que al cielo envía tierna
la tórtola del monte
con moribundo son!
Sentir cómo susurra
la brisa entre las hojas...
¬°Mirar el arroyuelo
que al eco de la selva
confunde su rumor!
Canto cuando las estrellas
esparcen su claridad:
cuando argentan las espumas;
¬°las espumas de la mar!
Canto cuando el ancho río
murmurando triste va...
Cuando el ruise√Īor encanta
¬°con su arpegio celestial!

Y al ronco mugir de las olas;
la noche con su lobreguez;
y el trueno que silva en los aires,
¬°me encanta y embriaga a la vez!
Me place lo triste y lo alegre;
me gusta la selva y el mar,
y a todos saludo contento...
¡Y algunos se ríen al verme!...
Y, a veces, ¬°me pongo a llorar!

Yo adoré a una mujer con el fuego
de mi joven y audaz corazón:
mas ya he dicho que aquélla olvidóme,
y que vivo en tremendo dolor.
¬ŅEstoy loco? No s√©: lo que siento,
no lo puedo jam√°s explicar.
Es un rudo y feroce tormento...
Nada m√°s; nada m√°s... ¬°nada m√°s!

¬ŅQu√© soy? ¬°Gota de agua desprendida
del raudal turbulento de la vida!
Soy... algo doloroso cual lamento...
Arista débil que arrebata el viento!
Soy ave de los bosques solitaria!...
Deshojada y marchita pasionaria!...
Pasionaria, ave, arista, llanto, espuma...
¬°perdido de este mundo entre la bruma!

¬°Felices aquellos que nunca han amado!
¬°Felices!... ¬°Felices que no han apurado
el c√°liz terrible de un fiero dolor!

Y ¬Ņqu√© es el amor?
¬ŅAmor?... Germen fecundo de la dolencia humana...
Origen venturoro de sin igual placer...
con algo de la tarde y algo de la ma√Īana...
¬°Con algo de la dicha y algo del padecer!

¬ŅNo veis a la luna, que brilla fulgente en el cielo?
¬ŅNo o√≠s del arroyo el s√ľave y callado rumor?
¬°Pues eso que brinda la luna tranquila, es consuelo!
¬°Pues eso que dice el arroyo en el bosque, es amor!

¡Y amé! Tal vez mi vida no fuera dolorosa
si hubiera conservado por siempre mi ni√Īez,
si nunca hubiera visto los ojos de una hermosa,
lo rojo de sus labios, lo blanco de su tez!

¬°Felices aquellos que nunca han amado!
¬°Felices!... ¬°Felices que no han apurado
el c√°liz terrible de un fiero dolor!

¡Qué amargo es el amor!
¡Qué amargo es el amor! ¡Así exclamando,
yo cruzaré el desierto de mi vida,
mostrando a todos mi profunda herida,
que l√°grimas y sangre est√° manando!

Y al compás de canciones sombrías,
cantaré de mi amor la memoria...
Y sin gloria,
llorando siempre, pasaré mis días
¬°entre polvo, entre lodo, entre escoria!

Y al ronco mugir de las olas;
la noche con su lobreguez;
y el trueno que silva en los aires,
serán mi tormento también.
Me place lo triste y lo alegre:
me gusta la selva y el mar...
Yo siempre estaréme contento;
y algunos, reir√°n al mirarme,
¡y a veces, pondréme a llorar!

Cantaré si el ancho río
murmurando triste va;
si el ruise√Īor me encantare
con su arpegio celestial;
cuando mire a las estrellas
esparcir su claridad
sobre las pe√Īas negruzcas
y las espumas del mar.
¬ŅPor qu√©?... Porque sin amor,
vuelan dolientes, sin calma,
las avecillas del alma
entre el viento del dolor.

¡Daré dulces canciones
a los fugaces vientos,
para que entre sus alas
las lleven lejos, lejos,
del mundo hasta el confín!
Ir√©me a las monta√Īas...
iréme a los oteros...
y allí tal vez, ¡Dios santo!,
tal vez seré feliz.

¬°Y en las alas del viento,
oir√° mis canciones
la ingrata!... La ingrata
a quien adoré.
Aquélla que rióse
de ver mi desgracia...
Aquélla a quien dile
mi amor y mi fe!

¬°Triste es la noche!
Triste es la selva...
Y del arroyo
lo es el rumor;
pero es m√°s triste
que el arroyuelo
y que la noche,
mi corazón.

Mis acentos,
en los vientos
cual lamentos
moribundos
sonar√°n,
como el eco
que en el hueco
del √°rbol seco,
tiernos forman
los Favonios
al pasar.

¬°Aprendan
los bardos
mi historia
de amor;
y c√°ntela
todo
el que es
Trovador!

¬ŅViste
triste
sol?
¬°Tan triste
como él,
sufro
mucho
yo!