Silvia Patón Cordero

A una azucena

Divina flor escogida

de las gallardas mañanas,

hermosísima y transida

en su orgullosa mirada.

 

Tú, azucena gualda y roja;

tú, tan vistosa y granada;

tú, despojada de espinas,

yaces siempre enamorada.

 

Tus pétalos son tus ropas,

tus pistilos, oro en rama

y tu corola encendida

casta y finísima gala.

 

¿Quién, linda flor, te escogió

para así mostrarte ufana

a la luz del recio sol

que te besa y te reclama?

 

¿Quién, amorosa presencia,

acarició tus entrañas,

exhalando el suave aroma

de tu tan liviana alma?

 

En jardín marchitarás

como marchita la humana

hermosura y juventud

que se lleva la nostalgia;

 

que tu presente constancia

apenas si te consagra

en un mundo que no dura

y presto se torna en nada.

Comentarios1

  • huertero

    aprovecha el dia no lo malgaste que enseguida se torna nada

    Bello poema

    • Silvia Patón Cordero

      Gracias por tu comentario, amigo.
      Un saludo.

      • huertero

        de nada,,, en anda usted mucho trabajo ??



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