Ángel Acosta

Deriva.

A veces, así son los giros del recuerdo

Ciervo capricho. Amparado perdón. Húmedos huesos

Aquella noche la necesidad galopaba sobre la realidad

Era delicada dependencia. Arisca belleza

Aquella noche la casualidad me alertó con heraldos arrullos

Y un presentimiento dijo el acertado objetar…

—Eres mujer casada… ¿qué sentido tiene enamorarnos?

Aquella noche la terraza estaba empapada de  viñedos

Una sonrisa de ojos no miente. No confunde a nadie

Y la errática manera de la luna (bien puesta sobre tres nubes)

Emperifollaba el grave firmamento

A veces, así son los giros del recuerdo. Endémico manojo

Amasijos del alma. Abierta llaga sin aguarrás

¡Y juro por ella que no lo sabía!

Pero… desde aquella noche

Presentimiento, casualidad y necesidad

Ya me acechaban.

 

 

 



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