Juan Gabriel Zárate Villalba

El murciélago y la noche.

La tarde en el crepúsculo se aleja
dando paso a la noche, la negrura
donde el ave nocturno se aventura
en el toco de un poste o de una reja.

La campana, el postrero son se queja
dando paso al silencio que murmura;
y se presenta un viento que fractura
al lago en que la luna se refleja.

Ascendió en el vergel cantando un grillo, 
se oye al croar las ranas a lo lejos,
las luces tiritando de amarillo.

Pasó un murciélago y no usó reflejos, 
parecía faltándole un tornillo
que, embistiendo acabó en los azulejos.

* * *

¿Quién ha ganado?

En la noche de caza la serpiente
que persiguiendo al sapo se desliza.
El mosquito zumbando le matiza
al lapso de silencio en el ambiente.

La serpiente ya oyendo el insistente
del coyote el aullar, se paraliza,
el matorral observa y analiza
para el sólido escape, fluidamente.

El sapo se encontró con el mosquito
y la persecución siguió otra senda;
el bosque alrrededor es tan chiquito:

Cogió al mosquito y le devoró el sapo;
el sapo, a la serpiente le fue ofrenda;
¿y qué con la serpiente? ¡fue agazapo! 

Comentarios1

  • ludico

    Acá ya despunta el alba
    estoy un poco trasnochado
    suerte haber encontrado
    a Juan Gabriel zarate Villalba
    su poema me ha salvado
    de la infructuosa lectura
    versos rimando con negrura
    sin mini falta de respeto
    usted intenta un buen soneto
    y nos brinda esta aventura.







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