Saturno.

I. VIAJERO

La sal del mar se siente al acariciar tu piel rosada, la arena atraviesa tus ojos, mismos en donde habitan estrellas amarillas y algas marinas.

El sol se ha dedicado a cobijar tus cabellos, pintándoles de dorado, con aroma a olas de cristal. 

El ukelele yace sobre la cama, ansioso de sentir tus dedos por sus cuerdas y su madera fina.

Sin embargo, decides descansar sobre la hamaca, tu cuerpo se evapora en sintonía, la brisa te hace compañía y se estampa sobre tus pestañas coquetas. 

No hay ruido alguno, solo eres tú, tus miedos y suspiros. 

 

Comentarios1

  • Lindemann

    🖤



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar [email protected] Regístrate aquí o si ya estás [email protected], logueate aquí.