Víctor Hugo Gajardo Olivares

MAR DE TIEMPOS MODERNOS

 

Los mensajes nacen con agonía,
un coma industrial recicla los sentimientos
y un artefacto resucita miserablemente.
El universo,
todos manoseados desde un circuito.
La computadora vibra entre vaginas inertes
el color de la oscuridad
el sonido del silencio.
La palabra del eco marchitado que revienta cercano
como el E-mail rebotando en la esquina.
Recién sorprendí desde el Chat
el primer día moribundo.
Un día que arremete suicida de un futuro invertebrado
y metálico.
Ayer derribaron las Torres Gemelas con un bisturí
y celebraban la muerte del Papa masturbando títeres.
Pasa el tiempo alicaído;
veloz el suspenso cruza en Fibra Óptica.
La Web narra el quehacer humano,
un sabor amargo deja la humanidad.
Ya no hay a quien seguir
en quien creer.
Una incógnita que asume su ridiculez habita solitaria,
todo corre a Banda Ancha,
a tiempo satelital.
El verbo divino del cosmos cae en la cuna apocalíptica
y desnuda al hombre en mil preguntas.



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