Víctor Hugo Gajardo Olivares

HAMBRE

 

Sobre los hilos macabros de las avenidas

grita el estiércol demencial

El mañana expresa su libertad

y juega a perdedor sus fichas de elocuencia

Hay un fantasma que duerme

en las grietas del destino

y calla a voluntad

como esquilas salvajes del ojo mutante

No lloran los himnos de las historias

y saltan las calles amargas de la ignorancia

Esa prepotente mirada

en el nido de la incertidumbre

Pérfidos

entre las cloacas de la humanidad

Anestesiados

como los muros de la decepción

No hay primavera

en la esperanza de la libertad

Mientras el sol agoniza

en los vertederos ambulantes

Ni dioses ni demonios

que escupen en la fuente de aguas servidas

Hoy brindamos el acorazado de la modernidad

vendemos sexo barato en las redes sociales

y conmutamos una sociedad

donde reina la avaricia

hace frente y configuran su crisis moral

donde dinero de plástico

abastece los sarcófagos del tiempo

Sin embargo

se levantan las cadenas de venganza

se vislumbra los lobos

y los perros hambrientos de dolor

y poder donde se abren los ojos

de las tremulaciones del planeta

que vomitan el asfalto entre el amor

para prestar sus interrogantes

a un mundo desesperado de luz

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.