Miguel Solis

Paciencia

Se hallaba un hombre pescando

en un río sin un pez;

no había suerte esa vez,

pero él seguía intentando,

 

pues, sabía que buscando

pescaría más de diez…

¡y hasta cien en la vejez!

Por ello estaba tratando,

 

con serenidad y calma,

de elegir un buen anzuelo

bajo sombra de una palma,

 

y la muerte con su velo

lo cubre y se lleva su alma

agradecida hacia el cielo.



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