Ana Maria Delgado

El transitar de Miranda

Esquirlas de tiempo pasado se incrustan sin pudor en su piel, impregnada de olor a ajo y hierva buena, mientras sus dedos se deslizan sobre el lomo aspero del cuchillo, que con cada golpe convierte en minusculas partes la hierva verdosa que depositara mas tarde, sobre los ravioles azotados sin control en el agua hirviendo.

La lluvia no cesa, tampoco cesan los recuerdos, ni la humedad en su piel, ni el navegar de lagrimas limpidas en sus grandes ojos traviezos.

No cesa el frio, pese a la cercania de la estufa, ni tampoco la estridencia de sus sollozos que se diluyen a ratos en el golpeteo imparable de la lluvia sobre el techo en plena redencion.

En tanto el vapor en espiral se incrusta en su cabello, deshaciendo sin amabilidad su dramatico peinado, se sienta suavemente en la sillita importada, libera a sus pies de los zapatitos rojos de amplio tacon, cierra los ojos, cruza sus brazos y agudiza sus sentidos.

Por: Ana Maria Delgado P.
Pasto/Nariño/Colombia. 5/01/2019



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.