Cirro

Cara contra la almohada

Adiós y auxilio gélido 

a punto de caer desde el rellano

un descansillo de nube, se los digo

sin causa ni blancos. 

 

Pensé que era la muerte 

más bien era su olvido

desperté como un niño

por primera vez sintiendo

su rostro cuerpo de paso.

 

Saberme en qué grisáceo 

atardecer de color en los autos

hasta dónde los fantasmas

escarchados, fonemáticos:

 

Si no el olvido, ella

todos los días en mí

ocurriendo.

 

Ella como cepillo

preguntándose por los pelos

perdidos de niña

ella, ola cayendo.

 

Desde la cama las cuerdas

todas sonando ligeras

el olvido que somos

polvo al unísono, compañeras.

 

 

 



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