La Doctora del Amor

Para una prima…


AVISO DE AUSENCIA DE La Doctora del Amor
Soy la Princesa de los Cuentos, soy soñadora, sueño dormida y despierta... Sí: soy una soñadora. Porque una soñadora es aquel que sólo encuentra su camino a la luz de la luna y cuyo castigo es ver el alba antes que el resto del mundo. Todo soñador tiene asegurada una porción de felicidad. Los soñadores son los salvadores del mundo. Realmente soy una soñadora práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad. Se sueña solo en primera persona y en presente indicativo - dice Luder. A pesar de ello el soñador rara vez se ve en sus sueños. Es que no se puede ser mirada y al mismo tiempo objeto de mirada. Dirás que soy una soñadora, pero no soy el único. Se puede matar a la soñadora, pero no al sueño.

Nos conocemos desde que nacimos, y siempre hemos compartido grandes experiencias juntas. No es fácil crecer, y cada vez que vivimos una nueva experiencia, cuando somos jóvenes, todo se nos hace mucho más cuesta arriba.

 

Pero eso es lo que te ha dado un papel importante en mi vida, ya que cada vez que te he necesitado has estado a mi lado, y eso te ha convertido en parte esencial e imprescindible. Es por ello que quiero darte las gracias desde esta sencilla carta, a ti, a mi prima querida, a esa prima que me ha acompañado día sí y día también para hacerme mucho más fácil estas nuevas experiencias, para servirme de apoyo cuando aprendíamos a enfrentarnos a todo lo nuevo que nos esperaba.

 

Mi prima, mi fantástica prima y parte de mi vida, no quisiera por nada perderte y que el tiempo nos llegue a separar, porque te llevarías parte de mi historia y parte de mis sentimientos contigo. No sólo eres mi amiga, sino algo muchísimo más importante. No sólo tenemos la sangre en común, sino también las vivencias y los recuerdos que nos acompañarán durante toda la vida, dándonos ese punto en común que nunca desaparecerá pase el tiempo que pase, porque siempre permanecerá en nuestro interior como una llama que nunca podría apagarse.



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