Saida p.m

MARCHITA

Una rosa negra

me tapona el alma

me desgarran sus espinas 

al salir por la garganta

Brotan palabras de sangre

súplicas manchadas

por querer marchitarse

Camino descalza

sobre piedras de yeso

sin miedo a las heridas

que me hacen sus cristales

Beso el mar

con los ojos abiertos 

me azota con puñales 

por poder verlo por  dentro

Me sumergo

con los tobillos atados

al peso de mis tormentos

Y a mi lado

solo flotan viejas espinas

de pescado muerto 

En ayunas de cariño

en letargo de sonrisas

como una princesa triste

momificada en cemento

Quiero nadar hacia adelante

pero cada esfuerzo en este fango

me traga hacia el subsuelo 

Vivo sentada en un tunel

indigente de claridad

en los dias grises

Comentarios1

  • Beatriz Blanca

    Verdaderamente, estás marchita pero, por suerte lo expresas con palabras fuertes para que todos escuchen.
    Triste, lleno de llanto pero hermoso poema. Un delicado saludo



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