César Albadan

Mala raíz

La había hipnotizado no sé quién
Estaba ella frente a mí y frente a él.

Di ahora, sin chistar, sin vacilaciones
¿A cuál de los dos prefieres?

Lo miró y dijo: no tengo que pensar
Al de buena raíz, a ése quiero amar.

Su corazón entonces saltó por la piel:
¡No señorita, no se engañe, usted ama a aquél!

Ella, con vergüenza, el corazón calló
Y así, el narrador, solo se quedó.

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.