Lewis Herrera A

Oda al silencio

Estremecido entre estrellas
Que irradian a la perplejidad infinita.

Murmurando desde el cielo
El anhelo de la simplicidad más bella.

El viento del desierto, el cactus desolado
La lluvia de lágrimas del Everest
El bosque, el oído que descansa impávido
De la voz, del ser, del morir, del ayer…

Oh, bajaste deslumbrado por el espacio
Insondable son tus oscuridades.

Tú, ignoto, merodeando por el universo
Buscabas de la luz más que un presagio
Fugaz andabas rondando por el sol
Y te quebrantó la más malévola piedra
Al descender de lo más alto del cielo.

Pequeña belleza
¡me alejas del daño que emiten!

El sosiego emana de ti, junto al descanso.

Pequeño espacio de paz, tu encanto es diáfano
El misterio más profundo, lo que no huyó.

Tú estás fuera de todo acabose, fuera de matar
Mas allá de las palabras, que matan al brotar.

Tú, Silencio, afuera mi voz, silencio…

Fuera de la maldad quedas, fuera de la guerra
Fuera de la muerte, fuera de la tierra…

Poetas en melancolía te añoran
En el crepúsculo, y bajo la luna
Con el lápiz, te llaman, te mencionan.

Tú, mío, silencio...

Serenidad del mar, silencio
Ahí dentro muy dentro, silencio
No dejes que te dañen los necios
No dejes que penetren ondas en tus tinieblas
Anhelado, inefable, templo, tú, silencio.

Comentarios1

  • Raquelinamor

    Excelente, muy buen poema, felicitaciones.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.