Elias Castellano

LA INQUIETANTE



¿Quién será la triste niña
que viene a turbar mis sueños?
Pasea frente a mi casa
cubierta con negros velos,
en una mano, una espada,
y la otra un cesto con huevos,
y la sigue una paloma
sin ojos y a ras del suelo.

 

Un escorpión de diamante
y lentejuelas de acero,
con el aguijón delante,
le va marcando un sendero.

 

-¡No vengas a molestarme!
Que quiero gozar del sueño
que tengo bien merecido
después de mi sufrimiento.
Pero ella, Jamás responde.
Sigue el funesto cortejo
hasta un rosal azabache
producto de un común huerto
y se engalana con dardos
de árboles en blanco y negro.

 

Una naranja de piedra
que se desprendió del huerto
dandole un certero golpe
rompió los huevos del cesto.
Salieron cinco polluelos
con caritas de hombres viejos.
Son hombres que ya sin llanto,
piden vengar a sus muertos.

 



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