Víctor Manuel Niño Rangel

El acertijo de la esfinge (De la adivinanza de tebas)



 

I

 

El aire estrangulado en noches

acariciadas por la luz del sueño

 

Al despertar vacío del acertijo tejiéndose

 

Desde el monte de caminantes entrando

Retados al designio de entender o respirar

 

Pasan huecas mis noches

hilvanando la adivinanza

de los  tornillos y las tuercas de los filósofos

 

II

 

Esa pomposa caminata

de volver siempre

a un juez sonriente de inquirir

 

Desde el ser humano reino

 

No acabo de entender quién

utiliza tres píes al atardecer

así sepa la respuesta

 

En las arduas escuelas de los campos

una ingenua maestra

hace memorizar la respuesta

de la descomplicada adivinanza

 

III

 

El infalible eterno retorno

me ha mostrado al sol de occidente

y la luna de ese legado

que llevo a cuestas como un regalo

aun sin abrir

 

No se decir si Oriente estuvo en mi mirada

Lo que sé es que puedo descifrarlo

sin miedo a lo ajeno



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