QUINSONNAS

DUENDE (SONETO)

 

 

Sentado en un maizal desconocido

un duende enmascarado hubo travieso

viniendo de besar, allí escondido,

a un hada floreciente de embeleso.

 

Espléndida en su mágico vestido

al verla ya quedar no pudo ileso

instándole su amor desprevenido

a raudo amanecer por ella preso.

 

Sus labios le tendió yendo embozado

y el hada, en un principio sorprendida,

también, algo sintiendo, fue imprudente.

 

Después, nuestro galán, huyó azorado

grabada en su interior, ya de por vida,

la máscara del beso eternamente.

 

Comentarios3

  • Rosita de Mendoza

    Precioso soneto. Un gusto leerlo!!!

    • QUINSONNAS

      Gracias por tu grato comentario, me honra que dediques tiempo a leerme, te mando un saludo afectuoso compañera de letras.

    • Peregrina

      Está lindo!! Me encantó leerlo...
      Un gusto pasar a tu espacio...
      Saludos amistosos de
      Peregrina

      • QUINSONNAS

        Gracias de corazón por dedicarle tiempo a leer mis poemas, te mando un abrazo con todo mi cariño

      • Gaston Medina Vazquez

        Y quien no lleva tatuado en el alma aquel beso



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