Vlaro Lopez

Anteojos de carne

Tus anteojos de carne me enamoran

como enamora la luna a la enorme Tierra,

esferas perfectas que dan un paseo

por los informes recovecos de mi mente.

 

Basta una mirada, y el Sol, y su luz

para que un halo de recuerdos dulces

rieguen mi memoria marchita de años

y sesguen mis manos contra tu horizonte.

 

No hay prisa, no hay prisa, avanzo certero,

pues tan infinito es el mundo como tu carne,

que no palidece ante los impulsos

de mi cuerpo entero contra tus ropajes.

 

La brisa de hoy será nocturno huracán,

entreverado como el baile de tus cristales

que nutren el cielo de tibios pecados

y contemplan azules tu prístino vientre.



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