Jorge Daniel

Me recitas, entre dientes, «Los amorosos».

¿Cómo pueden esconder tanta malicia
esos ojos tan hermosos?
¿Cómo almacena esa simple sonrisa
tantos sentimientos en despojos?
¿Cómo me enamoraste tan deprisa
si no tienes más que fines dolosos?
Explícame tu figura sumisa
entre esos brazos rocosos.
Explícame el brillo que se desliza
por tus hombros asombrosos.
¿Por qué si tu piel me acaricia
mis temores se recuestan perezosos?
¿Por qué tu sudor se hace brisa
y mi vista divisa tus senos borrosos?
¿Por qué tu pena se hace dulce risa
si tus muslos se separan recelosos?
¿Por qué me dejas despierto y hecho trizas
después de recitarme, entre dientes, «los amorosos»?



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