Antero

CONCIENCIA II



 

 

Siguió el vuelo de una gaviota mirándola fijamente, y quedando atrapado, hipnotizado, se quedó dormido, nada perturbaba su sueño, un rumor monótono y constante le envolvía a la vez que era mecido por la suavidad ondulante de las olas.

 

Volando sobre un barco, que, al parecer a la deriva con una persona dormida en la cubierta, iba sin rumbo, al pairo, con las velas colgando por la falta de viento que las empujara. Se encallará, pensó, tengo que hacer algo, pero qué, y como habrá llegado hasta aquí, de donde habrá salido, con que fin, mientras pensaba se posó en la popa, al tiempo que se daba cuenta abriendo las alas y mirándose el cuerpo que era una gaviota, sorprendida miraba a quien estaba dormido, luego de esperar un momento y sin saber que hacer, se echó a volar alejándose sin mirar atrás.

 

Cuando perdió de vista el barco, a lo lejos, delante de ella, divisó unos acantilados que en vertical se sumergían en un mar que azotaba las rocas como queriendo llegar a un faro que se encontraba aislado, solitario y erguido como un vigilante celoso de su intimidad, y hasta allí se fue, como vio luz en las ventanas de la casa que formaba la parte baja se acercó posándose de forma que pudo ver el interior, en la ventana no había cortina ni rejas, junto a ésta una puerta y más allá otra ventana donde acababa la fachada y daba la vuelta en lo supuso que en otras dependencias estaría la escalera por las que se subiría a la parte alta del faro.

 

Miro hacia atrás y alejada de la casa a los pies de un árbol grande y con muchas ramas llenas de hojas vio una cruz con lo que supuso era una tumba, levanto el vuelo y se acercó posándose en uno de los brazos de la cruz de madera cercada por una empalizada. Delante de la cruz, en el suelo, había una lápida alargada con un nombre y una fecha gravada, se quedó mirando y cuando leyó el nombre un escalofrío le recorrió todo su cuerpo, de un salto se bajó de la cruz y se puso en el mármol queriendo asegurarse de lo que había escrito y que la asustaba, que está pasando, porque me es familiar todo esto, pensaba mientras un viento le agitaba las plumas empujándola como si quisiera que fuera hacia la casa, eso le hizo volver la cabeza y de pronto vio que la luz se apagaba, el reflejo intermitente del faro y una luna que se escondía entre nubes grises la alumbraba, se quedo quieta, un temor que no lograba entender la dejo paralizada.

 

Como si algo le dijese que no temiera y la llamara, levanto el vuelo y el viento que la empujaba la llevo junto la puerta que antes estaba cerrada y que se fue abriendo a medida que se acercaba, parada en el suelo todo a su alrededor se había oscurecido, solo a intervalo como surgiendo de la nada, mirando hacia atrás, veía la cruz y el árbol que como un guardian pareciera que la protegía.

 

Tengo que entrar, algo me está llamando y con la decisión de quien anda por un lugar conocido entró, sin saber cómo pudo volar en la oscuridad llegó hasta una mesa tropezando con algo que se tumbó derramando un líquido que le mojaron las patas. Esperó en silencio hasta que el cansancio la rindió y se quedó dormida sintiendo la humedad que le era familiar.

Comentarios2

  • Azules

    Interesante!

    • Antero

      Gracias, muchas gracias. Feliz semana.

    • Isiszkt

      Tines razón con el mar por medio,veremos por donde navega el velero
      Muy bueno Antero.
      Un besito.

      • Antero

        Muy buenas estimada amiga, con mis mejores deseos para tú vida. Gracias, muchas gracias por el comentario.
        Otro para ti.



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