Julián Valdés Vásquez

Los dos amantes

Tersa morena,

proceloso antojo,

apacigua la pena

del amor que alojo.

 

Bajo la niebla bruñida

desata tus quereres

a mi mirada afligida

de marfil confieres.

 

Fusionemos nuestras almas,

entrelaza tu mano

bajo este invierno

con furor de verano,

recorre la lividez

de mi palma tendida,

deshoja tus pétalos

de narciso mullida.

 

Haz de tu y yo

asidos en el frío

par de cuerpos nardos

navegando ante el rocío.

 

Que musite el abrigo

nuestro querer radiante,

solitarios en la fosca

ven a los dos amantes.

Sucumben ante la calada

vaho del lánguido páramo,

nuestras siluetas alebrestadas,

nuestras vidas enamoradas.



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