Freydav

Femme Fatale

Hoy es día de reencuentros, y no,
no de esos que todos tienen, más bien,
de los que nada más unos cuántos podemos ser cómplices,
las letras, las palabras, la escritura, la poesía.
Solamente venía a saludar,
venía a recordar que mis letras no murieron,
más bien, crecieron; gracias por el salto.
¡Mujeres!, quiero decir,
mujer; de ella,
para ella,
como ella,
con ella,
es ella,
por ella,
¡dios santo!, me tiene dando vueltas la cabeza,
no sólo en la cabeza la pienso,
también en los ojos la observo,
en la nariz la respiro,
en los oídos la escucho,
en los labios la siento,
en las manos le hago caricias,
en los pies corro tras ella,
¡en todos lados la tengo!,
lo mejor de todo no es eso,
¡no!,
lo mejor es que me gusta mucho todo lo que me pasa,
lo que siento en todo el cuerpo,
lo que pienso, lo que sucede, ¡todo!,
¿cómo lo controlo?,
¡díganme!, estoy fuera de mí,
estoy perdido en ella,
me tiene atado en cuerpo y más en letras,
me volcó la mente a ella...
y no, no sólo es ella en sí,
¡es la manera en que es ella!,
tan simple,
tan compleja,
tan hermosa,
¡tan perfecta para mí!,
no ha pasado ni un segundo que la conocí
y se convirtió en mi otro cuerpo,
mi otra alma, mi otro ser,
mi perfecta forma de existir sin control...
¡ya!, llévame contigo fémina de mis perversiones,
mujer de mis sueños,
niña de mis ojos,
cuerpo y alma de existir que me dibuja el camino a seguir,
¡tómame, y tómame ya¡, que no,
yo no voy a ser un recuerdo como otros,
quiero ser quien recuerde a otros como eso,
como un recuerdo,
siendo yo tu presente,
tu futuro
y hasta el pasado que concluyó con todos los sinsabores.



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