Ludvaldo

SONETO LAMENTOSO

Del monte en el rincón más recluido,

paraje de esta selva solitario

que de mi gran dolor es escenario,

hago memoria del ayer querido

 

en que tu afecto, hogaño fenecido,

y en que tu faz, ceñuda de ordinario,

éranme favorables, al contrario

que ahora, cuando estoy solo y perdido.

 

No más ya que dejar esta angostura

que impóneme tu saña tan severa

y el arduo paso o senda fría y oscura

 

de tan terribilísima tristura

le pido a Dios con ruego que fundiera

a un corazón humano y no de fiera.

 

Osvaldo de Luis



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