Ludvaldo

SONETO A PARIS

Si al proponerte Zeus ser jurado
te hubieras abstenido o a Atenea
o a Juno dado el premio, Citerea
no te habría a su vez recompensado

con la que Menelao ya desposado
había, y de desastres la marea
que la Ilíada narra y la Odisea
no habría tu lujuria provocado.

Nació Helena de un huevo -ya que Jove,
en cisne transformado, gozó a Leda
y ella sus suaves plumas en la seda

de sus muslos- e infausto fue el desove,
y destrucción también nació en los tuyos
pues te empujaron a los cebos suyos.

 

Osvaldo de Luis



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