Ludvaldo

SONETO DE LA SAÑA DE LOS DIOSES

Que un fuego tan ardiente como el mío,

en que mi ánima amante vive en duelo,

no logre liquidar jamás el hielo

de tu homicida y áspero desvío,

 

y que el caudal creciente de este río

de mi llanto -que ablanda a las del suelo

piedras tan fuertes cual mi firme anhelo-

no pueda enternecer tu pecho impío,

 

son raras violaciones de los fueros

de la Naturaleza, permitidas

por los sañudos dioses en mi daño,

 

que incluso el más gentil de los arqueros

-pese a que yo le diera cien mil vidas

de vivirlas- me trata como a extraño.

 

Osvaldo de Luis

Comentarios1

  • Raúl Daniel

    Profundo tu soneto, hermano poeta.. pero no creo que los dioses sean los culpables.. (prueba de apuntar a otra con tu arco y flecha de amor, a lo mejor solo es mal elegido el blanco)..
    Un abrazo..
    R_D

    • Ludvaldo

      Muchas gracias y un cordial saludo.



    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.