Simon Rodriguez

EN MEDIO DEL JARDÍN


Desde el encierro mismo
el despertar era preciso.
Mientras la danza de las luciérnagas
alegraban el firmamento
Y el mar, capitán de todos los sueños
blandía todas sus olas ante la noche acorazada
Bajo la trémula sonrisa de un Lucero
una luna encantada templaba la lira
con el ritmo de caminantes carabelas.
Y en medio del jardín de los anhelos
fuiste contumaz y ambiciosa
Lo cual esta traicionando tu vida y
tus anhelos.


Pero,una flor se hermanaba en sus costumbres.
Y depositaba el aire de los siglos
en su propia raíz de purpurina aurora.
Más esta forma de enamorar la vida
nos hace presa de mágicos misterios.
El de brindar por la esperanza azul
de las cometas, por ejemplo
O el de querer repartir el pan en toda mesa.

 

Nada se hace difícil
si no te hubieras dejado hundir y llevar por tu terquedad .
Obedece a tu corazón
más no desperdicies tu vida
más nada se hace difícil
como que el corazón late más a prisa
y el pulso se nos viene sin resuellos
pero es por pensar en la primavera
despierta,Que nos encerramos en la nada
O en la propia existencia de la sangre,caliente.


Somos entonces esclavos de lo almatico
y dejamos que el viento cante
su himno de nostalgias
en los candelabros perdidos del silencio.

Es verdad

que a golpe de campanas
recorremos los senderos de la infancia
y nos vamos haciendo caminos con las aguas
Nos parece un arco iris la esperanza.
Pero buscamos la lluvia en las pestañas
como el claro amanecer en los portales
Más las oraciones edifican el mañana.
Y bajo la propia eucaristía de los recuerdos
instalamos un cáliz para los arrepentimientos.


No podemos seguir dejando en soledad a los inviernos.
Debemos compartir el llanto de los otros.
La misma tristeza de la ausencia del pan
o del fuego en la piel de los labriegos.


De allí que sobre el mismo barro
se hayan curtido los poros de los peces
en medio de todos los horizontes.
De allí que siempre esperamos ver pasar un niño
con un caramelo entre sus labios.
Como quien dice,Una sonrisa en una mirada
para sentir que nuestra vida se proyecta:
para sentir que allí avanza nuestra alma enamorada.
Entonces no perdamos el cristal
como la misma historia que nos vibra
en medio de lo nuestro.
Seamos marineros de aguas. Muy profundas
para tratar de llegar a lo profano.
Allí tal vez encontraremos la musa de los lirios
Musa de Amor
musa de sortilegios
musa de pasiones sin murallas
musa de veranos
Así
A mañana mismo
con pendones altos
avanzaremos a la conquista de la herencia
de la auténtica identidad que nos aflora
y de todos los himnos encontrados
de un auténtico Amor.

 

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Un genial poema de amor amigo Eduardo
    Saludos y amistad



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.