Ludvaldo

SONETO QUEJUMBROSO

¿Tu pecho es de mujer o de pantera?,
tu corazón ¿de carne o dura roca?,
¿de sierpe o de alba virgen es tu boca,
que búrlase de mí con saña fiera?
 
¿No hay llanto que ablandarte al fin pudiera?,
¿no hay queja que calmando tu ira loca,
que la del lobo y la del tigre evoca,
de a compasión moverte capaz fuera?
 
Escucha mis terríficos gemidos,
los gritos de mi angustia tan malsana,
de mi feroz penar los alaridos,
 
de mi ánima tristísima e insana
los plantos y elegías tan sentidos,
y muéstrate con ellos más humana.

 

Osvaldo de Luis.

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Muy preciada la lectura de tus letras de amor amigo Ludvaldo
    Saludos de amistad de Críspulo

  • Coty

    Bueno... jajaja... ayayayyy....las mujeres somos ingratas, pero de que nos aman... nos aman!



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