Simon Rodriguez

ENCUENTRO DEL AMOR CON LOS ESPEJOS


La erranza pálida
entre las hojas, despierta
va contando primaveras
en pleno invierno
como sí fuera gaviota de alas largas
y encorvado sentimiento.


Gaviota enfurecida
después de los atisbos
en medio de las sábanas conjugadas
de los besos despertados
de los amaneceres tibios
de las rocas rocas
y del faro despidiéndose en el puerto.


Quedaba solamente un encierro
encierro largo
sin pestañas, ni luceros
encierro sin células germinativas
como árboles sin frutos
como sirenas tendidas en la playa
y a la luz del Caracol
pasando por los rayos del ensueño.


¡Nadie se detuvo!
Larga la huella del caminante
larga la huella de los cestos olvidados
larga la huella del cometa sin vuelo
como del pájaro sin nido
como del almíbar sin labios
o de la sonrisa amplia,sólo , para los cementerios.


Pero poco a poco la arena se desangra
y en medio de los muslos repartidos en la noche
como despues de haber depositado luces al infinito
resuella la epidemis
vuelve a sonar la guitarra entusiasmada
la copa brilla en su bohemia
y los poros inician la danza de la entrega.


Oh, reencuentro de entonadas voces
como quien no quiere agitar banderas
nuevamente la siembra y la cosecha
de los amaneceres.
Nuevamente las lámparas y sus balcones,
nuevamente l ensortijada presencia de los besos
y el caudaloso río de la entrega.
Y allí en medio de las mordeduras ciertas
como conjugando pasados olvidados
y tempranos encierros en colores
vierte la fragua y sus consonantes
el himno del cisne en su primer movimiento.


La champagña se desborda entonces
las puertas se entregan al viento
y sin deshojar margaritas
el beso se deshace en arcoiris
y todo el Universo Es una simple mirada
de leopardo.


Así sin el roce de lo propio y existente
somos más jardineros y con el agua
vamos formando fuentes de encantamientos.


Nos sentimos encabritados
dejamos qué el mismo mar
se desbordé entre los dedos.
Saltamos unaugurando paredes hacia el sol
y con los mismos muelles y sus acantilados
creemos que sólo existe Una verdad:
EL AMOR.


Así de entusiasmado
el corazón amanece con su cesta de relojes.
Todos puestos a contemplar el silencio
de los que viven del pasado.
Y con las manecillas de cristal
se va conjugando el largo trajinar
de los recuerdos.


Y entonces con el lazo puesto sobre el pecho
nos adivinamos las esperas
y sin cansancio
como que el soplo de las rocas
nos asiste
Volcamos la furia de ser hombres
en el banquete.
Y entonces si, nos vamos de estación en estación
buscando los boletos que no tengan regreso.


Ya no hay lugar para la oscuridad
en nuestras rutas.
Hemos vencido al marco de los zaguanes
Y nos hemos entregado al derroche del cántaro marino.
Ya estamos con todo lo que existe en la mirada
ya somos dueño de nuestros propios pasos
y por donde elevamos la ternura
un niño con sus manos extendidas
nos esperara para romper todo candado.


Desde allí es que hemos encontrado las palabras
hemos izado el laberinto de las oraciones.
Y con el vuelo de la línea y sus colores
nos hemos convertido en caramelo de de resuellos.


Sólo por el amor que juega en nuestras pieles
por ese sudor que nos embriaga el alma
y nos hace danzar en pleno vuelo
que ha dejado madrugadas en nuestros pasos
para depositarla con cuidado
en medio de los girasoles sin cansancio.
Ya no más encierros
ni esperas de trenes
en las puertas del pan
y sin conquistas.
Ya no más relojes bocabajo
ni rompimiento de espumas en la noche.
La mano se ha extendido,
los senos palpitantes se desangran.
Y mientras un coro entusiasmado se emborracha
dentro de uno mismo vive la vida
su entusiasmada estrella.


Después de todo
y por andar buscando despertares
Me ha tocado cargar conmigo mismo
la culpa de la flor, de los encierros
la culpa de sentirnos hormiga, cuento o entusiasmo.
La culpa así de simple, de todo lo que encierran los espejos.

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Son gratificantes y hermosos tus geniales versos amigo Eduardo...
    Muy preciado leerte...
    Saludos de amistad y afecto...
    Críspulo el Hombre de la Rosa...




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