Ludvaldo

SONETO DE LAS RIQUEZAS

La célica riqueza que atesoras

y guardas con recelo y avaricia 

enciende la más ávida codicia

de aquellos miserables que enamoras.

 

Del alma que te adora robadoras,

preseas fabricadas con pericia,

son tus sublimes gracias, cara Alicia,

tan apreciadas y arrebatadoras.

 

La caja de rubíes de tu boca,

de tu mirada el brillo esmeraldino,

el mármol de tu rostro alabastrino

 

y el oro esplendoroso de tu toca

más valen que el diamante y el platino

y extienden por doquier un ansia loca.

 

Osvaldo de Luis.

Comentarios2

  • Ayelén

    Muy hernoso poeta. Abrazotes. Ayelén.

  • El Hombre de la Rosa

    Muy gratificante la rima y la lectura de tu poema amigo Ludvaldo...
    Un saludos de amistad y afecto...
    Críspulo el Hombre de la Rosa...



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