RICARDO ALVAREZ

LA SUAVE BRISA

De la ranura del cielo en lienzo
En el vientre hinchado áureo del viento
Duerme sereno el algodón su reposo de felpa
Con la espalda del cereal hamacado.

Cuando el verde de la grama cobija las patas de los ganados y
Gira el polo del viento norte airoso,
el caballo respira suave y duerme recostado.
Lo vegetal cierra los ojos en su retiro de espuma y
la foresta densa reclama su presencia.

Golpea y mece tan lene que el durazno
Larga su aliento perfumado y
en derroche luce su fruto en sazón.
Hincha sus mejillas labiales y
Expulsa el aire que espanta la lluvia y
sus agujeros de gota se cierran

Duerme  toda la entidad que roza
Hasta las piedras invade en sus entrañas
Del astro fosforescente del alba a
Los colores dibujados en el crepúsculo y
La luna de cara blanca y redonda
Muestra sus dientes refrescados
Bajo la mirada seducida de la estrella
Dormida en el mentón de seda y lana de la brisa.