Andrés Mª

NI PIES... NI ALAS

Es tan grande la distancia

que a veces me duele el alma…

por los caminos perdidos,

que me llevan a tu casa.

Es triste que el pensamiento

no tenga ni pies ni alas

para acortar los trayectos

y atravesar las montañas.

Sólo el deseo sincero,

madurado en la esperanza

y en el silencio sonoro

de días y madrugadas

se convierte en ángel raudo

y me cobija en sus alas

para llevarme hasta ti

y asomarme a tu ventana.

Quiero besar esos sueños,

que tú tienes siempre al alba,

y acariciar la sonrisa

siempre presente en tu cara.