alexei

AMOR IMPREVISTO

Mientras nos tomabamos merecidamente

unas horas de asueto, despues de días 

de trabajo extenuante, fuimos a relajarnos,

a un balnerio de la zona donde estamos de servicio,

y nadabamos en una de las albercas,

cuan niños desatados, en el tobogan,

te aparecistes de repente, con tu cara inocente,

me pedistes, que si te sostenia al salir del juego,

ya que expliscaste, te daba miedo de lastimarte,

a si lo hicimos me lanzaba primero,

me seguias despues mientras yo te esperaba,

al momento me abrazabas del cuello,

cuan gracil gacela, sintiendo tu calido aliento,

mientras coqueta me reias con tu encantadora presencia

dulces sentimientos y enorme gozo,

sentia al momento que mi piel,

sentia lo terza de tu piel joven.

 

Te unistes al grupo cambiando de juego,

al mientras alborotados jugabamos al salero,

el cual trataba de quitarnos con rapido nado,

la pelota, mientras los demas toreabamos ,

al que estaba al centro del grupo,

en una de esas, por descuido, perdi la bola,

me toco ser el centro, te pasaron la bola,

y mientras me acercaba para tratar de quitartela,

con una sonrisa sensual y coqueta, 

la pasabas de una mano a la otra,

mientras en mi intento de arrebatartela,

sin querer rosaba tu aterciopelada piel.

 

Paso el tiempo, me retire para ir a nadar

al ojo del manatial, donde nace el agua,

donde brota el manatial, lugar retirado,

lugar solitario, mientras buceaba 

y disfrutaba de tan hermoso lugar,

te senti a mi lado, con un suave tacto,

te pregunte que si te gustaba el lugar,

incinuante me contestaste, que solo

querias estar a mi lado, me abrazaste,

sin preambulo, nos despojamos de las palabras,

y empezamos a expresarnos con las caricias y reclamos,

de nuestros ardientes cuerpos, anhelantes de contacto,

tu boca mi boca, no se cual busco primero,

pero se encontraron de forma abrupta,

con hambre con deseo, con ansiedad animal,

sin falsos pudores, solo con el placer

de saborear el momento, las manos empezaron con tezon

a recorrer cada cual el cuerpo ajeno, pero suyo

en esos momentos, los dedos, urgaron todos

los humedos lados, palparon con dulzura los relieves,

acariciaron los montes y oquedades,

imprecetiblemente nuestros trajes dejaron

de cubrir los tatuajes de la pieles,

dejandonos al descubierto,  

para que se fundieran los cuerpos,

en un loco frenexi de ser un solo cuerpo.