RICARDO ALVAREZ

A LAS DAMAS POETAS - DEDICATORIA

 

A veces te endulzas pequeña criatura adorable

Otras extraes la lagrima doliente del amor despojado,      

te vistes de gris y negro luto..

Quemando con llama tan profunda

que deja marcas en la piel, el alma y la almohada.

Como tu pluma exprimida en llanto

Derramando la nostalgia en verso... De a instantes

o largas horas y días.

Ries al roce del ensueño fortuito con una esperanza nueva,

Cobijada en tu alma poeta sensible.

Cuando el amor repentino y extenso te acaricia

parece que tu palabra ríe alegremente.

 

Sueles ambicionar

el callado olvido y la congoja emotiva

Guardas el cuadro de la penumbra del alma,

pero tu honda raíz de criatura mujer artista,

ribetea el marco áureo

en la letra que no puedes evadir.

Y regresas altiva,

de entre los árboles secos

haciendo un bosque sagrado de belleza.

Tu misterio flota lacustre

entre la espina y la rosa acuática.

Amaneces con un impulso y

despiertas en una isla de delta luminoso

 

¡ Que poetas y creadoras ¡

Que la emoción sacude y la lagrima resbala sola.

Los pelos se erizan placidamente en reflejo y

el alma respira

como si escribiesen con letras de oxigeno.

Me sobrevive su invasión poderosa,

socavando las arterias

del amor pasional al alma de fuego,

encendiendo recuerdos, tras los parpados desvelados.

De esas manos rosas que emiten sonido en poesía

Como si me rozaran dilatando los vasos de mi pecho

y delatan mis ojos de ausencia,.

Cauces claros

donde la sed se alimenta de los colores del agua.

 

Quizás por eso,

mi vista masculina merodea curiosa el misterio

Intrigante del músculo del corazón femenino,

entre los pétalos escritos

-fluctuantes y mágicos-

Deambulando sueños de sombría penumbra

y bruñida entereza.

Cuando la pluma languidece doblada

las leo prisioneras de la congoja

Soltando pequeñas gotas tintas

como tímida ceniza que aun quema y

En ardiente ascua de ave fénix mujer enciende las hojas,

como en un capullo que me rodea y

mi llama de crepúsculo alimentada,

gruesa, fecunda y soñadora.

Entre las letras pasionales,

ante las cuales sucumbe mi mano de flores.

 

 

Si este es o fue el día de los  enamorados,

va mi amor en plenitud a todas

las bellas damas que aquí he leído.

y las que aun no.         

Mi gratitud y admiración,

y algo de egoísmo por encontrar tantas musas creativas.