joaquin Méndez

SI ESPERANZAS

001                                  Titulo sin esperanza    

 

 

Titulo sin esperanza    Autor de libro Joaquín Méndez reservado todos los derechos

                                     CAPITULO 01

Aquel viernes para mí era como tantos otros. Yo estaba en el pequeño bar del pueblo, tomando unas cervezas.

 El bar no era muy grande, pero estaba lleno de clientes a aquellas horas de la noche.

 

Pues serian las 22:00 horas aproximadamente… yo no mire el reloj, pero calculo que sería más o menos esa hora.

 

Cuando de pronto, zas! Todo el mundo se quedó mudo, miraban la entrada del local y allí como aparecida de un cuento de hadas estaba ella… parada en la puerta, a trasluz se veía su bella figura, pero no su cara.

 

Miró a un lado y a otro, y comenzó a andar hacia la barra del bar, sus andares eran como los de una reina, contoneando sus caderas con vaivenes graciosos y sensuales. Tenía pasos firmes y elegantes como una verdadera dama de la alta sociedad, una aristócrata, lo parecía incluso en su vestimenta.

 

Vestía un largo vestido de noche negro con un chal blanco que le cubría los hombros, por debajo de su largo pelo color castaño oscuro.

 

Era el mes de mayo, es por eso que no llevaba nada más que el vestido, el chal y una

Chaquetilla también blanca colgada del brazo izquierdo, calzaba unos zapatos de tacón no muy alto del mismo color que el vestido.

 

De pronto… sus ojos se clavaron en mí como una espada que me hirió el corazón y el alma, ya en ese momento me hizo su prisionero para siempre.

 

Tenía los ojos color almendra, grandes y rajados, entre china y moruna, una verdadera belleza, sus ojos…de esos que te miran y te atrapan…convirtiéndote en su esclavo.

 

Su cara tenía una belleza fuera de lo común, era una cara simétricamente angelical, el pelo castaño tirando oscuro, largo y brillante  con matices caoba.

 

Los labios sensuales, gordos, carnosos como dos claveles redentores, esos labios… que nada más verlos… ya sientes el deseo de comértelos, de devorártelos de tenerlos para ti solito…

 

Cuerpo esbelto, atlético tirando a fuerte, aunque muy femenino y frágil, las piernas largas y se veían perfectamente torneadas bajo  el vestido que las lucía como luce una gacela su elegante figura por el bosque. Llevaba dos botones del vestido abiertos dejando ver el nacimiento de sus pujantes pechos que parecía que querían agujerear el negro vestido…