CARUSITA

CONFESIONES

 

CONFESIONES

Al encontrarnos anoche,

las mareas de mis ríos interiores

se desbordaban 

ante el recuerdo de tus caricias...

Era un torrente de aguas tibias,

todas destinadas a tu tú...

 

No recuerdo si el tiempo

existía o des-existía,

parecía todo sereno

como la noche,

como el alba

en que yo amanecía...

 

Fueron mil minutos

mil horas y mil segundos

empapados de ti, 

la noche fue abrazada 

a tus caricias infinitas 

y dulces...

 

Soñé contigo,

estuve junto a ti,

desperté a las 3 de la madrugada

con mi cuerpo en llamas

y llamándote...

Las aguas termales

fluían y salían de mí

como un torrente cálido...

 

Estaba durmiendo en ti,

desperté más una vez

a las 5 de la madrugada,

ante la aurora, 

el amanecer me llevaba

a ti nuevamente...

 

La poesía y el ritmo 

de mi cuerpo fugaz

se posaba una vez más

sobre tu ritmo y poesía...

 

En las noches 

de mi calidez 

de anoche,

sentí hambre,

sentí sed 

en la aurora de tu recuerdo

y ante nuestro cielo nocturno,

misterioso y cálido,

se combinaban 

los aires polares y 

los cirrus tropicales,

 

Acabada en tu cabida

te miraba desde lejos,

y estabas con una sonrisa

sonriendo para mí.

 

Tus manos como una tesitura

acariciaban mis montes

poblados, llenos de estrellas

y de mi boca te nutría

en tus alturas colinas

 

Las escaleras de tu cuerpo

me convidaban

a caminarte

casi de puntillas

para no deshojarte...

 

Tus nardos penetraban

mis intimidades,

y los lirios de tu jardín

me regalaban delirios...

 

La luz de tus Uvas negras

me acariciaban

en la nocturna nuestra

 

Y nuestros cuerpos

se abrían cual tulipanes

de colores, 

como queriendo capturar

para si

la elegancia 

del espíritu primaveral...

 

Llega el despertar

con el amanecer,

amanezco en ti,

amaneces en mí

impregnadas

de olores de jazmín

en nuestros cuerpos...

 

Era eso, eso mismo,

olor a yerba mojada

de nuestros jardines

y brisa fresca de tu piel

me acariciaba...

 

Olores, colores, 

desnudos de ilusiones,

atada a tu regazo, 

a tus indebidas manos

acariciándome...