ninfadora

RAZONES

 

MUDO 

albedrio inútil,

De tu tozudez inscrita en la pupila casi ciega de tus ojos,

Cuando dices que tienes la sartén por el mango,

Más yo digo que tus motivaciones son vanas,

Porque todavía no has dicho argumento valedero,

Dices que has resucitado de entre las cenizas de un velero,

Dices que llevas más vida de la que un pájaro tiene al volar,

Si tal vez la tienes no me atrevo siquiera a negarlo,

Pero debo hablar para decir lo que has escondido,

Detrás de virtudes que son vagas entre las verdades,

Debo sin laconismo tonto decir lo que no quieres admitir,

Como puedes a ver resucitado si no has muerto,

Que vida hay en un pájaro si tú no sabes emprender un vuelo,

Entonces las razones se han quedado en las proporciones,

Del intento inerte por sentirte inmenso,

Cuando apenas eres un chiquillo aprendiendo a caminar,

¡Oh vida mía! De ti no siento acierto,

Ni siquiera un lamento que sentir,

Más veo en tu infancia una estela de necedad,

Un testimonio de la conciencia maliciosa,

Por vencer el enemigo de tu incredulidad y de la imaginación,

Para ser el juez y verdugo con las más grandes razones en la mano.