David Alberto Campos

Cuatro momentos de amor


12.1

 

Escucho tu voz

Y desaparecen las tinieblas

Que amenazaban al principio.

Escucho tu voz

Y el canto de las aves

       Del bosque, de la lira

Son una misma cosa:

Una dulce melodía,

Un susurro que acompaña.

 

12.2

 

Adoro esa sonrisa

Cálida, noble, amplia

Como esa alma tuya

Dulce y bondadosa.

Adoro la mirada tuya,

En la que se condensan

Los atardeceres en Venecia

Las prístinas aguas del monte

Cubierto de nieve en el Sur…

Mirada y sonrisa,

Ópera, pradera y ruiseñores

Cantando tu nombre a los Astros.

Adoro ese rostro bello y sublime

Que resume la bondad de tu espíritu.

En ninguno de mis viajes

Hallé tanta paz, tanta dulzura.

 

12.3

 

Bella dama,

Cristal y melodía,

Sonido de campanas…

Una rosa roja,

Un sublime sueño,

Gata risas y mirada

(en las que sonríe el Mundo mismo)…

Bella dama, dama bella,

Te amo y te espero,

Te invoco en mis versos,

Mientras el Cielo se hace visible

A través de tus pupilas.

 

12.4

 

Te veo en el crepúsculo,

En la paz de la campiña,

En las aguas del lago

           Que escuchan mi canto de amor.

Oh, dulce dama, dama alegría,

Dama estrella y fantasía…

Te veo en las calles empedradas,

En medio de las flores,

En el amanecer

Y en el rostro de la luna.

Apareces en el poema,

En mis sueños,

En las interpretaciones de los sueños:

Ni siquiera Freud imaginó

Lo que puedo quererte,

Oh dama, dama alegría, dama estrella, dama fantasía.

 

Campos, DA. Catedral y Aquelarre