Oswi

(03) Carta de amor sin escritor

Te escribo esta carta para expresarte mi sentir, pues bien he sabido guardar lo que hasta ahora te voy decir. Quiero hablar de lo que inspiras, quisiera hacerte una poesía, cantar a los vientos la cautivadora luminosidad que esconden tus pupilas, luz que sólo revelas cuando en tu alma el sonido de una lágrima, al recorrer los parajes de tus mejillas, choca con el devastador y frío aire que desprendes cuando lloras, derrumbado mi valor y coraje al mirarte con tibia gota de rocío que la flor de tu mirada desprende frente al dolor, matando a quemarropa toda mi alma…

Alma, alma alimentada por tu aliento, que llena de vida el cielo con notas de dulce melodía, que acompañan el cantar de tu voz, tan dulce, serena y bondadosa, inspiradora de poemas de amor, prosa en poetas y canciones de bohemios, algunos locos, otros grandes, y también insignificantes como yo… Yo, yo me transformo en poeta, trovador, artista, loco, y hasta escultor que en la piedra pinta el sonido del cielo cuando habla de tu belleza, cautivadora como las estrellas y constelaciones del mar, la vida exuberante de los desiertos y la oscuridad del sol…

Sol, sol que brilla como tu esplendor, tu radiante aura de divinidad, luz eterna y cegadora, quitando la visión del presente, haciéndome creer he podido conquistar los mares rojos de tus labios, surcar el azul cielo de tus ojos…

Ojos, ojos marrones transformados por tu esencia en vivo verde de los campos de tu espíritu, azul por tu bondad, gracia, belleza. Ojos en los que me pierdo como se pierde el tiempo en el silencio, profundo abismo en el que caigo sin remedio al cruzar nuestras miradas, caigo, caigo una eternidad, de la cual salgo en un instante, ínfimo milisegundo que dura el cerrar tus párpados, parpadeo que nada dura, cayendo al ver las pupilas, pupilas que guardan de todos el alma, revelando sólo la verdad de los seres, sumergiéndome en el profundo latir de tu alma, serena y tranquila, mirada de ángel, esencia divina, espectro perfecto, fantasma de lo incierto, sigiloso me engaña y me hunde en el profundo calor de tu sonrisa…

Sonrisa, sonrisa que ilumina los caminos de la tempestad, tempestad abrumadora calmada en un segundo por el brillo de tus labios mostrando felicidad incontenible que tú derrochas al mundo, mundo encantado de ti, tu risa que al compás de un susurro del viento llega a contagiar tu dicha, ahogando todo rastro de miseria. Qué más puedo pedir que contar con la fragilidad de una sonrisa, fuerte y valiente, enfrenta las más grandes dificultades, pero cae cuando no resiste el pesar, el corazón roto, la decepción, mas siempre encuentra la forma de volver más deslumbrante…

Deslumbrante, deslumbrante y divino ser que en mi camino encontré al surcar los fríos mares de la soledad, soledad sobria, tierna y cruel, mi acompañante fiel de nubes, celestiales meteoritos de agua por caer, soledad traicionera, engañándome, espera mis errores para volver con su manto a cubrir la desnudez de mi alma cuando ha fracasado, fracaso que alienta una nueva esperanza de fe, de amor, de miles de poemas sin razón, juntos en el universo amplio de la mente, mente infatigable que piensa la estrategia, el punto débil, la falencia que pueda usar en su favor, método extraño que incansable siempre espera con motivo de tener siempre cerca la caricia de tus manos…

Manos, manos, esas manos que me llevan por los senderos de la memoria, transmitiendo a mi piel la cálida ternura, dulce pasión que se oculta dentro de ti, que te muestra tal como eres, sincera, pura, simple, amable, tierna, libre, tenaz, auténtica, espontánea, fugaz, divertida, inmaculada, frágil, delicada, y al mismo tiempo fuerte, resistente, a prueba de todo. Manos que con el mínimo roce a las mías causan amor eterno, por toda la vida, con una simple caricia, me hace prometer cielo y tierra, mar y luna, sol y estrellas con tal de verte feliz y sonriente siempre…

Siempre, siempre… siempre serás lo que yo en ti no soy, el amante atento, el loco de este pueblo, el iluso soñador esperando en el silencio la señal que me permita, conquistar todos mis miedos, hacerte frente soledad, romper tus lazos una vez, tener un poco de amor, y decirte con un beso…

Beso, beso soñado aquellas noches que duermo pensando en ti, en el mágico momento que podamos compartir, con la luz de la canción, con aroma de pasión, con la cálida mirada que transmite el corazón, sencillo, dispuesto, ingenuo…

Ingenuo, ingenuo de mi creer mis cuentos, relatos que nacen para mantener viva en mi la esperaza debida, expectativa de algo mejor, de algo nuevo, de mejor sabor. Mas basta ya con la mentira, si ya sé que tú en vida leerás este compendio, de mi alma y sentimientos…

Sentimientos, sentimientos puestos en la despedida, deseándote lo mejor por el resto de tu vida, hoy termino esta carta, escrita bajo los faroles de mi nostalgia, hoy miércoles he perdido la última esperanza…