Graciela Dantes

MATICES DEL AMOR AL ESCRIBIR

 

 

No había prisa  en mi sendero,

 hacía planes con tranquilidad, mi poesía

 de amor era ingenua  y candorosa,

 de sueños y esperanzas, con una alma

transparente, causas naturales de mi

juventud.

Después,  mi  poesía llevaba amor, con serenidad,

con  experiencia, y sano equilibrio de madurez,

el amor, era un bálsamo a mi vida,

y me producía grandes efectos físicos,

brillaban  mis ojos, había rubor en mis mejillas,

fuerza,  optimismo y mucha felicidad.

Con el tiempo mi poesía empezó con rasgos

Impulsivos, pasiones elocuentes,

con  dolor y  desengaño , intranquilidad,

enfermedades   y muertes.

Paso el  tiempo  con amargas experiencias.

Mi poesía se tornaría  en el buen humor

que  predominaría los momentos malos

y era una fórmula mágica a mi existir.

Después se torno en bellos cantos a la mirada

enternecedora  del  niño,  al gesto  elocuente,

de cualquier humano, al aire que respiro, al sol ,

 a la luna, a la mañana, al mar, a los espacios

 infinitos.

Ahora mi poesía habla de toda gran aventura,

 de un animal. Del saber inextinguible y la

placidez de la vida.

Del hombre y de la mujer, que mientras

existan ,para  bien o para mal, con mentiras

o verdad, “El amor” será siempre, fuente de

eternidad

 

 

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GRACIELA DANTES