//www.poemas-del-alma.com/

Mayk Hamer

La felicidad no la dió ningún Dios

la felicidad no me la dió ningún dios,

sino me la forjé como una espada

para luchar contra el tiempo.

nació de las piedras y creció en las rocas,

aunque siempre fue de tierra o de polvo.

llueve amada mía tus palabras sobre estos montes,

sé el diluvio que necesitan esas flores,

déjate caer sobre mi pecho

y recostémonos sobre esta hierba que habla de nosotros.

inventemos un mundo de ensueño desde lo alto

de nuestros conocimientos

y dejémos que brote de nuestros suelos el mar que nos es lejano.

A veces eres paz y en tus palabras el pecado se torna fiel milagro,

el infierno no cabe en tus besos

y de tu compañía nace un nuevo paraíso,

no se compara con el cielo de los dioses

este firmamento que ahora nos cubre y nos envuelve con sus nubes,

llueve como pedazos de gotas de rocío.

La felicidad no la dió ningún dios

sino la encontré oculta en tus palabras,

debajo de las piedras y en el fondo de la tierra,

para beneficio de los míos y los tuyos.