La Cerillera

Maldita Penélope

 

Unas palabras que atacan ligeras,
desconociendo,
arrancándome de cuajo un anhelo.
 
Caigo de bruces,
transparente,
callada,
accesoria.
 
Podría objetar, oponerme, decir…
 
Doy vueltas,
echo cuentas.
 
Yo te vi viéndome
cuando más gris estaba,
cuando más transparente me creía.
 
Intenté volar, torpe,
tan quebrada por el miedo.
 
Dejamos que el silencio anidara,
plagando el espacio entre nosotros
de palabras no pronunciadas.
 
Y sentí la electricidad,
la mía, la tuya.
 
La vi, no fueron mis letras.
 
Pero, de golpe, todo cae.
Mi invisibilidad es tan grande 
que no cuento.
 
Y unas palabras ligeras 
invitan a una sirena a cantarte.
Calipso es fuerte.
 
Mientras yo, polilla gris,
sólo se tejer letras y sueños,
que coso y descoso,
sangrando en este anhelo.
 
Locura de desear a destiempo.
 
Dolor por la cobardía 
de mantener la cordura 
y no romperlo todo.
 
Ayer te escribía ¿y si saltamos?
 
Hoy solo hay frío,
y mis poemas llorando.