Rosas de casa en el patio
No caben tempestades
en la calle de los cuatro vientos
que azotan a las esquinas
con golpes imposibles
que llevan al cielo de mis anhelos
donde nacen las ilusiones.
No miro huecos vacíos
entre las piedras que se desprenden
bajo la hiedra y la música del agua
con las rosas que nunca agonizan.
Nada es un accidente,
la vida está programada
pero el albedrío libre es el emblema,
raíz que resbala sobre las tejas rotas
que sanan en cada espacio,
espinas de trincheras acorbadadas.