María...

ME DEJASTE...

Me dejaste los sentimientos encerrados dentro

se escaparon como un lobo en celo aullando a la luna

que se reflejaba en el rio claro bajo un manto estrellado.

Me dejaste la casa, la mesa y silla vacía, la cama fría, y un halo de soledad

que ni la niebla más espesa lo cubririía, me dejaste la noche partida el banco abandonado

del parque de nuestros dias.

Me dejaste la senda torcida, por donde voy andando cada día, 

a veces a tientas otras deprisa para que no me pille la melancolia.

Me dejaste el mar embravecido, chocando contra la roca alta, con sus púas de rizos

esas olas caracoleadas que se lian entre si, saltando y rizando las puntas bravas.

Me dejaste el camino largo, solitario para que lo descubra despacio, sin tus manos,

sin tu apoyo, sin tu sonrisa la que me daba la fuerza de seguir andando.

Me dejaste el alma desnuda, pero llena de tus ternuras, que acuno cada día y cada noche

para que sean las sábanas que me den la caricia que me falta, y que no necesito buscar en otras manos

porque las tuyas eran mi sagrario, eran mi timón, eran mi apoyo diario.

Me dejaste el alma partida, recogí los pedacitos uno a uno y a través de los años me hice un rosario

que cada día desgrano con amor y lo beso con  fervor.

Me dejaste las ETERNIDADES que escribo a tu memoria para no olvidarme, para no olvidarte...

Me dejaste la pluma del alma con la que escribo mis sentimientos, que serán tendencias que no entiendo,

pero que ahora que puedo las escribo porque me queman dentro...

Amor me dejaste la luna en el alero de mi tejado, y ella cada noche llora en silencio, yo la siento...

ME DEJASTE las madrugadas heladas...

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