El tiempo es el que enseña la respuesta,
el tiempo necesario para abordarte,
en medio de la brisa fría y de la mañana furtiva,
mientras compartimos el jugo fresco de parchita a cada rato.
Háblame solo de luz, de vida y de ternura,
de los caminos de tus pensamientos con las estrellas,
de la inmensidad de tus caricias
y de quedarte aquí, muy cerca de mi alma.
Hay simetría en nuestros besos y en la calma,
herencia de frutos carnosos y dulces,
sin prisas, sin pausas, sin recuerdos amargos,
solo nosotros dos al compás del reloj del tiempo.
Me fascina ver tu pelo suelto sobre la espalda,
mientras los aires frescos de tu jardín nos arropan,
construyendo pequeños refugios para la esperanza
donde la tarde se vuelve un dulce abrazo.
Tus ojos avivan todas mis esperanzas,
surcando caminos curvos y cristalinos de aguas puras,
encontrando tus caricias extremas en mi pecho
al son de las notas suaves de un piano invisible.
Quédate conmigo en este presente sin sombras,
saboreando la vida con pasos firmes y alegres,
mirando despacio la hermosura de cada detalle
que nos regala la inmensidad de querernos.
Así fluyen los días entre risas compartidas,
con la certeza de este amor que no conoce el tiempo,
sellando el destino con la paz en la mirada
y la promesa eterna de seguir caminando juntos.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
08-11-2026.